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lunes, 20 de marzo de 2017

Lo que no se dice de los autónomos porque engancha

En mi último post hablé sobre muchas de las creencias que se tienen sobre los trabajadores autónomos. En unos casos intenté desmontar mitos y en otros, matizar algunas ideas, como aquella que señala que este tipo de profesional no tiene jefes o que decide cuándo tomar sus vacaciones. Explicaba que todo esto es bastante relativo.

Aún así, terminé mi escrito señalando que, efectivamente trabajar por cuenta propia tiene ventajas que es justo mencionar, especialmente porque son estas las características que a mi parecer, hacen muy interesante ser autónomo.



  • Intervienes activamente en tu desarrollo profesional
  • Intervienes activamente en el desarrollo de tu negocio
  • Eliges a tus clientes y colaboradores
  • Puedes aprovechar tus “ciclos de energía”
  • El aumento de tus ingresos depende de ti

Intervienes activamente en tu desarrollo profesional


Es posiblemente la ventaja que más me satisface. Como autónomo/a es mucho más fácil dibujar la senda profesional sobre la que quieres caminar. Puedes cambiar de proyecto con mucha más facilidad, introducir nuevas formas de trabajar, modificar tu área de acción, etc.  Son aspectos que dependen de ti y que no necesitan la aprobación de ningún superior.

Para explicarlo de una forma más concreta, como profesora de español, si quisiera, podría decidir trabajar con adolescentes utilizando una metodología concreta o dedicarme al diseño de materiales para clases de idiomas o impartir clases on-line. Cuando trabajas para otros te atienes a lo que te encargan hacer y no puedes abrir nuevas vías de acción solo porque te apetezca.

Intervienes activamente en el desarrollo de tu negocio


Esta ventaja está ligada a la anterior. Del mismo modo que puedes proyectar tu futuro profesional eligiendo el camino que quieres seguir, puedes hacer lo mismo con tu negocio a otros niveles y tomar decisiones de tipo económico, estratégico, etc., siguiendo tu propio criterio. Por ejemplo, puedes decidir contratar a otro autónomo, trabajar de forma intensiva 3 días en semana o cualquier otra cosa que se te ocurra, sin pedir permiso.

Eliges a tus clientes y colaboradores


Aunque no siempre es posible ser selectivo (y a veces tampoco es recomendable), lo cierto es que siendo autónomo/a puedes elegir con quién trabajas, qué clientes aceptas o quiénes son tus colaboradores. Es algo que, una vez más, no puedes imponer cuando trabajas para otros.

Puedes aprovechar tus “ciclos de energía”


Otro de los aspectos más interesantes de trabajar para ti mismo/a es la posibilidad de modificar tu ritmo de trabajo en función de lo que yo llamo: los ciclos de energía. Ni nos sentimos las 24 horas del día igual, ni somos igual de eficaces en todo momento. Y nadie mejor que una/o misma/o sabe en qué momento se encuentra.

Así que, excepto los horarios de trabajo que no dependen exclusivamente de nosotros (por ejemplo, en mi caso serían las horas en las que estoy impartiendo clases), en buena medida, el resto del tiempo puede ser invertido en diferentes tareas, según nuestras necesidades. Volviendo a los ejemplos prácticos, siempre que puedo, cuando llegan los últimos días del mes hago las facturas por la mañana, pues es un tipo de actividad que realizo mejor con la cabeza despejada. Sin embargo, si tengo que escribir, prefiero la tarde. Por alguna razón me resulta más inspiradora. 

El aumento de tus ingresos depende de ti


Obviamente esta, como otras ventajas, no dependen al 100% exclusivamente de ti, pero si eres autónoma/o tu disposición a trabajar más o menos seguramente repercuta en tu “nómina” a final de mes y todo lo que ganes será para ti.

Cuando estamos empleados por cuenta ajena, si bien cada cual acepta las condiciones de su contrato al iniciar la relación laboral, rara vez puede decidir cuándo disfrutar de un incremento salarial y, mucho menos, en qué proporción.

Sin embargo, aunque al profesional autónomo podrían influirle circunstancias ajenas como la situación del mercado o padecer una enfermedad que le impida trabajar unos días, normalmente dispone de más estrategias para aumentar sus ingresos que un asalariado (trabajar más horas, incrementar precios, reducir costes, etc.).

Y estas son, según mi criterio, las ventajas (realmente) interesantes de trabajar como profesional autónomo.