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Cuando lo digital no supera a lo humano


Dicen que aprender con máquinas es el futuro, que un día no existirán profesores y que gestionaremos nosotros mismos nuestro aprendizaje. 

Paradójicamente, en la década del coaching algunos piensan que cambiar un tutor de carne y hueso por una plataforma web es “evolucionar”. Pero si evolucionar es desarrollar un cambio positivo, creo que hasta que una plataforma web no tenga inteligencia emocional, capacidad empática y de adaptación no podremos decir que lo digital supera a lo humano.


¿Puedes imaginar decirle a una plataforma: “mira, hoy tengo un mal día, no he dormido bien, pero no quiero perder la clase. ¿Te importa si tenemos una clase más ligera?”, o “oye, ya sé que hemos visto este tema varias veces, pero ¿podemos revisarlo de nuevo?, quiero hacerte algunas preguntas más”.

Y es que, la actual efervescencia de mentores, entrenadores personales, guías espirituales, coaches, etc. es muy probablemente la respuesta a un mundo que se está “digitalizando” demasiado rápido. Por eso, está naciendo la necesidad de tener una guía que nos devuelva a la realidad, que nos fije los pies al suelo y nos baje de la “nube”.

Es un error olvidar que las personas nos sentimos bien cuando aprendemos acompañados, cuando podemos hacer preguntas propias, cuando nos sentimos apoyados, motivados, escuchados, etc., y hasta donde yo sé, hoy día no hay máquina que pueda aportarnos esto.


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