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martes, 7 de febrero de 2017

4 claves para comunicar errores sin causar desmotivación

Motivar es mover a la acción, y normalmente cuando queremos motivar a alguien pretendemos hacerlo en una dirección positiva, de esfuerzo, de trabajo o de aprendizaje. Hay muchas maneras de motivar a una persona, pero probablemente la que más peso tiene es la que se acomete por medio de la palabra.

Tanto a los profesores como a aquellos que tienen un equipo a su cargo nos interesa que las personas con las que trabajamos se sientan con ánimo, energía y con la seguridad de poder alcanzar sus metas, que también suelen ser las nuestras. Pero en ocasiones tenemos la necesidad de comunicar errores para que sean solucionados y en este punto nos encontramos ante la línea que separa la motivación de la desmotivación.

¿Cómo podemos comunicar un fallo sin provocar una bajada en el entusiasmo de nuestro interlocutor? Aunque la respuesta va a depender de muchos aspectos y algunos de ellos escapan a nuestro control (por ejemplo: una baja autoestima en nuestro interlocutor) respetando los siguientes 4 aspectos básicos, nuestro éxito en la comunicación de errores está casi garantizado.



Utiliza siempre un lenguaje positivo con una entonación adecuada

Un lenguaje positivo es aquel que contiene:

  •      Afirmaciones en lugar de negaciones: "Lo puedes hacer mejor", en vez de "no está bien"
  •      Palabras con carga emocional positiva: "El camino del éxito es..." y no "es una chapuza..."
  •      Preguntas en lugar de órdenes: "¿Se podría hacer así?" y no "hazlo así"

En cuanto a la entonación, cualquier información puede comunicarse de muchas formas por muy básico que sea su contenido. Refiriéndonos al mismo hecho podríamos decir:

    "Está lloviendo"
    "Qué bien que está lloviendo"
    "Otra vez lloviendo..."

Además de cambiar la estructura de estas oraciones también podríamos modificar su entonación. El resultado de las posibles combinaciones es amplio. Por ejemplo, podríamos decir "está lloviendo" con un tono neutro, o tal vez con ironía, pero también podríamos declarar "otra vez lloviendo" con alegría o con desesperación.

Las tres frases del ejemplo anterior tienen como objetivo comunicar un fenómeno meteorológico. Las tres formas son bastante parecidas y sin embargo podemos apreciar intenciones muy diferentes en función de la entonación que apliquemos. Por eso, cuando queramos comunicar un error, debemos cuidar la forma y la entonación. Ambas deben ser coherentes y positivas.

Pon la solución en las manos de tu oyente

Si trabajas con adultos, trátalos como tales. No conozco a nadie a quien le guste que le digan lo que tiene que hacer. Y cuando encuentro a alguien que está esperando a que le expliquen cómo desarrollar su trabajo, normalmente es porque no tiene o no ha tenido un buen jefe. Si quieres ser un buen jefe, responsabiliza y cede autonomía a las personas con las que trabajas. A la larga, te beneficiarás de ello.

La persona que comete un error es la persona que debe corregirlo. Si no sabe cómo hacerlo, está bien que pida ayuda y que reciba orientación, pero debe ser el responsable último de la corrección de su fallo.

De lo contrario, ¿qué pasa cuando una persona corrige el error de otra? Si corriges un fallo que tú no has cometido, lo más seguro es que pasen dos cosas:

  • Eliminarás una buena oportunidad de aprendizaje
  • Enviarás un mensaje muy negativo a tu colega o alumno que podría minar su autoestima, porque, ¿acaso no es capaz de hacerlo por sí mismo/a? 

Cualquiera de estas dos consecuencias podrían provocar una caída en la motivación.

Emplea el tiempo justo en la comunicación del error

Esta idea puede parecer una perogrullada, ¿lo es?

¿Qué pensarías si vas al médico por un dolor de cabeza y te dice que no es nada importante pero dedica 20 minutos a darte explicaciones sobre lo que te está pasando? ¿No terminarías por pensar que hay algo más que no te está contando? ¿Por qué tanto interés en un simple dolor de cabeza?

¿Y si fuera al revés? ¿Y si tuvieras un problema de salud muy importante y tu médico apenas dedicara tiempo a darte una explicación sobre lo que te sucede? ¿Qué pensarías de él? ¿Qué pensarías de tu problema?

Dedicarle el tiempo adecuado a la comunicación de un error puede ayudar a transmitir información de mucha utilidad que no debemos ignorar.

Elige el modo y lugar adecuados para comunicar el error

Especialmente, cuando estamos hablando de faltas graves es importante considerar la posibilidad de comunicarlas en persona y en privado.

En muchos contextos podríamos usar el fallo de una persona como situación de aprendizaje para otras. Pero, si lo que tenemos delante es un problema importante, es preferible hacer esta comunicación personalmente y sin testigos innecesarios. Si no lo hacemos así, podemos provocar un sentimiento de humillación que acabará desembocando en falta de confianza hacia nuestra persona.

¿Quién querría tener un jefe que te humilla? y ¿quién iría a trabajar con motivación si tuviera un jefe así?